Contexto del mercado de tarjetas de flota en México
México opera la segunda flota comercial más grande de América Latina después de Brasil. El parque vehicular de carga registrado ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) supera las 1.2 millones de unidades, de las cuales aproximadamente 450,000 son tractocamiones de servicio federal.
El consumo de combustible en el sector transporte representa el 48% del consumo total de gasolinas y diésel del país, según datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). Con precios promedio de 24.5 pesos por litro de diésel en 2024, una flota de 50 unidades puede gastar hasta 42 millones de pesos anuales solo en combustible.
Las tarjetas de flota surgieron como respuesta a tres necesidades operativas: control del gasto, prevención de robo de combustible (estimado en 15,000 millones de pesos anuales según la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros) y simplificación de la facturación para deducibilidad fiscal ante el SAT.
Estado del mercado en 2026
El mercado mexicano de tarjetas de combustible para flotas comerciales experimenta una transformación acelerada. La penetración de soluciones digitales alcanza el 35% de las flotas medianas y grandes (más de 20 unidades), mientras que en flotas pequeñas apenas llega al 12%, según análisis del sector.
Tres tendencias dominan el panorama actual: la integración con sistemas de telemetría vehicular para validación automática de cargas, la expansión de redes de aceptación más allá de Pemex (ahora incluyen G500, Mobil, Shell y estaciones independientes), y la incorporación de controles antifraude mediante geolocalización y límites parametrizables por unidad.
El volumen transaccionado mediante tarjetas de flota creció 23% en 2024 respecto a 2023, impulsado por nuevos requisitos del SAT para la deducibilidad del combustible y la necesidad de mayor control tras el incremento en los precios del diésel. Las empresas de autotransporte con certificación OEA (Operador Económico Autorizado) adoptan estas herramientas como parte de sus controles de seguridad en la cadena de suministro.
Jugadores activos en el mercado mexicano
El sector de flota en México incluye tres categorías principales de proveedores. Primero, las petroleras con programas propios: Pemex con su tarjeta Pemex Flota, G500 con G500 Fleet, y Shell con Shell Card. Estas controlan aproximadamente el 45% del mercado por volumen transaccionado.
Segundo, los emisores independientes multimarca que operan en redes abiertas. Aquí destacan jugadores establecidos y nuevos entrantes fintech que ofrecen mayor flexibilidad en términos de aceptación y reporteo. Este segmento maneja cerca del 40% del mercado.
Tercero, las soluciones integradas de gestión de flotas que incluyen tarjetas como parte de una plataforma más amplia. Empresas de telemetría como Geotab, Omnitracs y plataformas de gestión integral están incorporando capacidades de pago. PulpoPay, por ejemplo, integra control de combustible con gestión documental y mantenimiento en una sola plataforma, atendiendo flotas que buscan consolidar proveedores.
Los principales consumidores institucionales incluyen empresas de paquetería (DHL, FedEx, Estafeta), transportistas de carga consolidada, y flotas corporativas de empresas como Bimbo, Coca-Cola FEMSA y Grupo Modelo.
Marco regulatorio y normativa aplicable
La regulación de tarjetas de combustible para flotas en México involucra múltiples autoridades. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) establece los requisitos para la deducibilidad del combustible mediante la regla 2.7.1.8 de la Resolución Miscelánea Fiscal, que exige comprobantes fiscales digitales (CFDI) con complemento de combustibles.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) supervisa a los emisores de tarjetas que operan como entidades financieras o sociedades financieras de objeto múltiple (SOFOM). Los monederos electrónicos de combustible deben cumplir con la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera cuando operan como entidades de fondos de pago electrónico.
La SICT, a través de la Dirección General de Autotransporte Federal, promueve el uso de sistemas de control de combustible como parte del programa de modernización del autotransporte. Las empresas certificadas bajo el esquema NEEC (Nuevo Esquema de Empresas Certificadas) deben demostrar controles sobre el combustible utilizado en operaciones de comercio exterior.
En 2025, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) publicó lineamientos para la interoperabilidad de sistemas de pago en estaciones de servicio, facilitando la aceptación universal de tarjetas de flota certificadas.
Cifras clave del sector
Volumen de mercado: El mercado de tarjetas de combustible para flotas en México mueve aproximadamente 18,000 millones de pesos anuales, según estimaciones del sector basadas en el consumo comercial de combustibles.
Penetración por tamaño: Las flotas grandes (más de 100 unidades) tienen 78% de adopción de tarjetas especializadas. Las medianas (20-100 unidades) alcanzan 35%. Las pequeñas (menos de 20) apenas 12%, según análisis de mercado.
Ahorro documentado: Las empresas que implementan tarjetas de flota con controles reportan ahorros del 8-15% en gasto de combustible, principalmente por reducción de merma no justificada y mejor negociación de precios.
Red de aceptación: Existen aproximadamente 13,000 estaciones de servicio en México. Las tarjetas líderes tienen cobertura en 6,000-8,000 estaciones (45-60% del total).
Crecimiento proyectado: El sector crece al 15% anual desde 2023, impulsado por digitalización y requisitos fiscales más estrictos. Se proyecta alcanzar 25,000 millones de pesos para 2028.
Fraude y merma: El robo hormiga de combustible representa entre 3-7% del gasto total en flotas sin controles digitales, equivalente a 540-1,260 millones de pesos anuales en el mercado total.
Cobertura editorial sobre tarjetas de flota
The Fleet Radar mantiene cobertura continua sobre la evolución del mercado de tarjetas de combustible en México. Las historias recientes se centran en tres ejes principales: la consolidación del mercado tras la entrada de nuevos jugadores fintech, los cambios regulatorios del SAT para 2025-2026, y casos de implementación exitosa en flotas medianas.
Un tema recurrente es la transición desde sistemas tradicionales de vales de papel hacia soluciones digitales integradas. Empresas de transporte de última milla reportan que la digitalización del control de combustible reduce el tiempo administrativo en 60% y mejora la precisión en el registro de consumos.
La revista también documenta la creciente integración entre tarjetas de combustible y plataformas de gestión integral. Los gestores de flota buscan consolidar proveedores, prefiriendo soluciones que combinen pago de combustible, mantenimiento, documentación vehicular y telemetría en una sola plataforma. Esta tendencia se acelera en 2026 conforme maduran las ofertas tecnológicas locales.